Desde una perspectiva psicológica, la ecoterapia constituye una intervención complementaria de especial interés, ya que pone de manifiesto la influencia que los factores ambientales pueden ejercer sobre el bienestar psicológico.
La interacción con espacios naturales y la realización de actividad física pueden contribuir a disminuir los niveles de estrés y ansiedad, favorecer la regulación emocional y promover una mayor sensación de bienestar. Asimismo, trasladar determinados espacios de la intervención terapéutica al entorno natural puede facilitar una dinámica diferente entre terapeuta y paciente, potencialmente favoreciendo la comunicación y la expresión emocional.
No obstante, desde nuestra perspectiva, consideramos fundamental señalar que sus beneficios no deben generalizarse a todos las personas, puesto que la eficacia de cualquier intervención psicológica depende de las características y necesidades particulares. Por ello, la ecoterapia debería entenderse como un recurso complementario que, aplicado de manera individualizada y bajo criterios profesionales, puede ampliar las posibilidades de la intervención psicológica tradicional.
Este artículo es una reflexión profesional a partir del reportaje publicado por
The New York Times en febrero de 2024.
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